GEOPOLITICA DEL TRABAJO Parte 1

GEOPOLITICA DEL TRABAJO Parte 1

LA GEOPOLÍTICA DEL TRABAJO

Dónde se crea empleo, quién lo controla y qué futuro laboral está construyendo la Argentina

Por el Centro de Análisis Geopolítico Crivisqui

Durante mucho tiempo hablamos del trabajo como si fuera un número.

La tasa de empleo sube o baja. El desempleo aumenta o disminuye. Se crean puestos. Se pierden puestos. El salario mejora o empeora.

Pero detrás de cada porcentaje hay algo mucho más concreto: personas, territorios, empresas, infraestructura, recursos naturales, tecnología y decisiones políticas.

Por eso, desde el Centro de Análisis Geopolítico Crivisqui proponemos mirar el mercado laboral argentino desde otra perspectiva: la Geopolítica del Trabajo.

La pregunta ya no es solamente cuántos argentinos tienen trabajo.

La pregunta es:

¿Dónde están las oportunidades laborales? ¿Qué tipo de trabajo generan? ¿Quién controla las actividades que los generan? ¿Qué capacidades tecnológicas quedan en el territorio? ¿Y qué futuro laboral estamos construyendo?


El primer dato: tener trabajo no alcanza

Los últimos datos disponibles del INDEC muestran que en el primer trimestre de 2026 la tasa de actividad fue del 48,6%, la tasa de empleo del 44,8% y la desocupación del 7,8%. La subocupación alcanzó el 11,1%.

GRÁFICO 1 — Mercado laboral argentino

Primer trimestre de 2026

Actividad ████████████████████████ 48,6%

Empleo ██████████████████████ 44,8%

Desocupación ████ 7,8%

Subocupación ██████ 11,1%

Fuente: INDEC, EPH.

Estos números permiten una primera aproximación, pero no cuentan toda la historia.

Porque una economía puede reducir el desempleo y, al mismo tiempo, generar más informalidad, más cuentapropismo de supervivencia, empleos temporarios o puestos concentrados en determinadas regiones.

Por eso, empleo no es sinónimo de buen empleo.

Y mucho menos significa automáticamente mayor autonomía económica.


El dato que cambia la discusión: la informalidad

El último informe específico disponible del INDEC, correspondiente al cuarto trimestre de 2025, ubicó la tasa de informalidad laboral en 43,0%.

En otras palabras: aproximadamente cuatro de cada diez personas ocupadas estaban insertas en una relación laboral informal bajo la definición utilizada por el organismo.

GRÁFICO 2 — Evolución de la informalidad laboral

4° trimestre 2023 41,4% █████████████████████

4° trimestre 2024 42,0% ██████████████████████

4° trimestre 2025 43,0% ███████████████████████

Fuente: INDEC, EPH.

Pero el promedio nacional también esconde diferencias.

En el cuarto trimestre de 2025, la informalidad alcanzó:

  • 44,5% entre las mujeres

  • 41,8% entre los varones

  • 58,4% entre los menores de 30 años

  • 37,6% entre los trabajadores de 30 a 64 años

  • 58,0% entre los mayores de 65 años.

Y existen sectores particularmente expuestos.

La informalidad alcanzó aproximadamente:

  • 78% en el servicio doméstico

  • 73,8% en la construcción

  • 52,6% en comercio

  • 59,7% en hoteles y restaurantes.

Esto cambia la pregunta.

No alcanza con preguntar:

¿Cuántos puestos de trabajo genera una actividad?

También hay que preguntar:

¿Qué clase de puestos genera?


El territorio importa

La Argentina no tiene un único mercado laboral.

Tiene mercados laborales regionales profundamente diferentes.

Los datos del INDEC correspondientes al cuarto trimestre de 2025 muestran, por ejemplo, que la región Pampeana tenía una tasa de empleo del 46,0%, mientras que el Noreste alcanzaba 41,8%.

La diferencia también aparece en la actividad:

Pampeana: 49,8%

Noreste: 44,3%

Y en el desempleo:

Pampeana: 7,7%

Noreste: 5,6%.

GRÁFICO 3 — El territorio laboral argentino

Región Actividad Empleo Desocupación
Gran Buenos Aires 49,3% 45,1% 8,6%
Cuyo 47,2% 44,9% 4,9%
Noreste 44,3% 41,8% 5,6%
Noroeste 46,7% 44,7% 4,2%
Pampeana 49,8% 46,0% 7,7%
Patagonia 44,5% 42,3% 4,8%

Fuente: INDEC, EPH, cuarto trimestre de 2025.

Este dato merece una advertencia.

Una tasa de desempleo más baja no significa necesariamente un mercado laboral más desarrollado.

Si una región tiene menos participación laboral, menos empleo formal, menor diversificación productiva y menos oportunidades de alta productividad, una tasa de desempleo relativamente baja puede convivir con un mercado laboral débil.

Por eso proponemos incorporar una variable que normalmente queda fuera de la discusión:

Densidad de oportunidad laboral

No se trata solamente de saber cuántas personas trabajan.

Se trata de saber cuántas oportunidades laborales diferentes existen en un territorio y qué calidad tienen.

Una ciudad o departamento puede tener empleo, pero ofrecer muy pocas alternativas.

Si desaparece una empresa, una actividad extractiva o una cadena productiva, puede desaparecer una parte enorme de las oportunidades disponibles.

Eso es una vulnerabilidad geopolítica.


La segunda variable: densidad de futuro laboral

Hay territorios que generan empleo hoy.

Y hay territorios que además generan capacidades para producir empleo mañana.

No es lo mismo una economía basada exclusivamente en actividades de baja productividad que una economía donde existen:

  • industria;

  • ciencia;

  • tecnología;

  • infraestructura;

  • universidades;

  • formación técnica;

  • empresas proveedoras;

  • servicios profesionales;

  • logística;

  • energía;

  • investigación y desarrollo;

  • capacidad exportadora.

Por eso introducimos otro concepto:

Densidad de futuro laboral

Es la capacidad de un territorio para generar nuevas oportunidades laborales de calidad a partir de las capacidades productivas, tecnológicas, educativas y de infraestructura que acumula.

Una inversión puede crear puestos durante la construcción de una obra.

La pregunta geopolítica es qué queda después.

¿Queda una cadena de proveedores?

¿Quedan técnicos capacitados?

¿Queda tecnología?

¿Queda infraestructura reutilizable?

¿Queda industria?

¿Queda conocimiento?

¿Quedan empresas nacionales?

¿O queda solamente una instalación destinada a extraer un recurso y exportarlo?


Inversión no es lo mismo que empleo

Este es uno de los puntos centrales de nuestra investigación.

En el debate económico suele establecerse una cadena casi automática:

inversión → crecimiento → empleo → desarrollo

Pero la realidad es más compleja.

Proponemos separar al menos cinco variables:

INVERSIÓN

↓

EMPLEO

↓

EMPLEO DE CALIDAD

↓

CAPACIDAD TECNOLÓGICA

↓

CONTROL NACIONAL DEL VALOR

Una inversión puede ser gigantesca y generar relativamente pocos empleos permanentes.

Puede crear miles de puestos durante su construcción y muchos menos durante su operación.

Puede utilizar tecnología importada.

Puede comprar buena parte de sus insumos fuera del territorio.

Puede exportar el recurso con escaso procesamiento local.

Y puede dejar una renta económica cuyo centro de decisión se encuentre fuera del territorio donde se produce.

Por eso el monto de inversión no alcanza como indicador de desarrollo laboral.


El RIGI y la nueva geografía del trabajo

Esta discusión adquiere especial importancia frente al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones.

El Gobierno nacional creó una plataforma oficial que permite consultar proyectos RIGI, inversiones y empleos directos e indirectos asociados.

Entre los proyectos aprobados aparecen actividades vinculadas con petróleo y gas, minería, infraestructura y otros sectores estratégicos.

Un ejemplo permite observar el problema.

El proyecto de Pampa Energía para una planta de producción de urea contempla una inversión de USD 2.700 millones.

Durante la construcción se estiman más de 3.500 puestos de trabajo directos e indirectos.

Una vez operativa, la planta emplearía alrededor de 300 personas.

GRÁFICO 4 — Una misma inversión, dos mercados laborales

Durante construcción

3.500+ puestos

████████████████████████████████████████

Durante operación

≈300 puestos

███

Esto no significa que el proyecto sea bueno o malo.

Significa algo más elemental:

los efectos laborales de una inversión cambian con el tiempo.

Por eso una evaluación seria debería distinguir:

  1. empleo durante la construcción;

  2. empleo permanente;

  3. empleo indirecto;

  4. proveedores nacionales;

  5. proveedores locales;

  6. capacitación;

  7. transferencia tecnológica;

  8. infraestructura que queda en el territorio;

  9. valor agregado local;

  10. capacidad de decisión sobre el proyecto.


El mapa que proponemos

Nuestro proyecto de Mapa Geopolítico del Trabajo Argentino busca cruzar diferentes capas de información.

CAPA 1

Dónde están los puestos de trabajo.

CAPA 2

Dónde viven los trabajadores.

CAPA 3

Qué sectores productivos generan esos puestos.

CAPA 4

Qué calidad tienen esos empleos.

CAPA 5

Qué infraestructura sostiene esas actividades.

CAPA 6

Qué recursos naturales están involucrados.

CAPA 7

Quién controla las empresas y activos estratégicos.

CAPA 8

Qué capacidades tecnológicas quedan en el territorio.

El OEDE ya dispone de información sobre empleo registrado privado y remuneraciones con una desagregación territorial cercana a los 500 departamentos del país, con series que permiten observar la evolución territorial del empleo.

Esto abre una posibilidad extraordinaria:

dejar de mirar el mercado laboral solamente desde las estadísticas nacionales y comenzar a observarlo departamento por departamento.


El trabajo también tiene una geografía del poder

Un trabajador puede vivir en un departamento y trabajar en otro.

Una empresa puede estar radicada en una provincia y controlar actividades en varias.

Una infraestructura puede atravesar varias provincias.

Un recurso natural puede estar localizado en un territorio, mientras que el centro de decisión económica se encuentra a miles de kilómetros.

Por eso el mapa laboral debe cruzarse con el mapa productivo y con el mapa de propiedad.

Esta es la razón por la cual nuestra investigación no considera al trabajador como una variable aislada.

Lo considera dentro de una estructura territorial.


El "escudo laboral-territorial"

De esta investigación surge un concepto que consideramos especialmente importante:

ESCUDO LABORAL-TERRITORIAL

Llamamos escudo laboral-territorial al conjunto de capacidades, políticas, instituciones, infraestructura y derechos que permiten que una sociedad proteja y amplíe las capacidades productivas y laborales de su territorio.

No hablamos solamente de legislación laboral.

El escudo incluye también:

  • educación;

  • salud;

  • alimentación;

  • vivienda;

  • tierra;

  • infraestructura;

  • ciencia;

  • tecnología;

  • conectividad;

  • formación profesional;

  • protección social;

  • desarrollo productivo;

  • empresas nacionales;

  • capacidad energética;

  • transporte;

  • investigación;

  • políticas de inclusión social.

¿Por qué?

Porque una persona que puede estudiar, alimentarse, acceder a salud, trasladarse, tener vivienda y capacitarse posee mayores posibilidades de incorporarse a trabajos productivos y de mayor complejidad.

Por eso, desde nuestra perspectiva, muchas políticas que suelen contabilizarse únicamente como "gasto social" también pueden ser interpretadas como inversión en capacidad laboral y territorial.

Una sociedad que destruye esas capacidades puede reducir gastos en el corto plazo y, al mismo tiempo, reducir su capacidad productiva futura.


El desafío de la inteligencia artificial

Hay otra transformación que ya está modificando el mapa.

La inteligencia artificial no afecta solamente a los programadores.

Puede modificar tareas administrativas, atención al cliente, producción de contenidos, traducción, análisis de datos, programación, diseño, servicios profesionales y numerosos procesos industriales.

Pero el impacto tampoco será igual en todos los territorios.

Un país que solamente consume inteligencia artificial puede aumentar su dependencia tecnológica.

Un país que desarrolla infraestructura, conocimiento, modelos, aplicaciones, talento y empresas propias puede utilizarla para aumentar su productividad.

Por eso la pregunta geopolítica vuelve a ser:

¿Dónde queda la capacidad?

No alcanza con preguntar cuántos empleos desaparecen.

Hay que preguntar:

  • qué empleos aparecen;

  • qué conocimientos se generan;

  • quién controla la infraestructura;

  • quién posee las empresas;

  • quién captura el valor;

  • qué trabajadores tienen acceso a capacitación;

  • qué territorios quedan integrados a la nueva economía y cuáles quedan afuera.


La Argentina que debemos empezar a mapear

La discusión laboral argentina suele dividirse entre dos posiciones.

Una mira el empleo desde las estadísticas macroeconómicas.

La otra mira al trabajador desde sus condiciones sociales.

Necesitamos ambas.

Pero también necesitamos una tercera mirada:

el territorio.

Porque el trabajo ocurre en lugares concretos.

En una fábrica.

En un campo.

En una mina.

En un puerto.

En un hospital.

En una universidad.

En una oficina.

En una obra.

En un comercio.

En un centro tecnológico.

Y cada uno de esos lugares está conectado con cadenas de producción, infraestructura, recursos, capital y decisiones políticas.


La pregunta que queda abierta

La Argentina está entrando en una etapa de grandes transformaciones.

Energía.

Minería.

Agroindustria.

Infraestructura.

Tecnología.

Inteligencia artificial.

Exportaciones.

Economía del conocimiento.

El problema no es solamente decidir cuánto invertir.

El problema es decidir qué estructura económica y laboral queremos que esas inversiones construyan.

Porque una inversión puede producir riqueza.

Pero el desarrollo requiere algo más:

que una parte creciente de esa riqueza se transforme en capacidades productivas, tecnológicas, laborales y territoriales dentro del país.

Ese es el desafío de la Geopolítica del Trabajo.

Y por eso nuestro mapa no preguntará solamente:

¿Dónde hay empleo?

Va a preguntar algo más incómodo:

¿Dónde está el trabajo que construye futuro?

Y una pregunta todavía más importante:

¿Quién controla ese futuro?


CENTRO DE ANÁLISIS GEOPOLÍTICO CRIVISQUI

Investigación abierta: Geopolítica del Trabajo en Argentina

Este trabajo forma parte de una investigación abierta del Centro de Análisis Geopolítico Crivisqui.

El objetivo es construir progresivamente un Mapa Geopolítico del Trabajo Argentino, incorporando información sobre empleo, calidad laboral, estructura productiva, territorio, infraestructura, tecnología, propiedad y control de activos estratégicos.

La investigación continuará incorporando nuevos datos, documentos, resoluciones, estadísticas y fuentes.

Porque para entender el futuro del trabajo argentino primero hay que saber dónde se está construyendo.

Fuentes principales

INDEC — Encuesta Permanente de Hogares (EPH)
Mercado de trabajo, informalidad laboral, salarios y distribución del ingreso.

OEDE — Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial
Empleo registrado, empresas, remuneraciones y dinámica territorial.

Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social
Situación y evolución del trabajo registrado y estadísticas laborales. En junio de 2026 se registraban 12,757 millones de trabajadores registrados y 6,09 millones de asalariados privados registrados.

RIGI — Ministerio de Economía
Información oficial sobre proyectos aprobados, inversión y empleos directos e indirectos asociados.

 

Mira la presentacion de este informe en YouTube: