Por Centro de Análisis Geopolítico Crivisqui
LA HIDRODROGA DE ROSARIO
Rosario, la Hidrovía y la zona gris entre narcotráfico, puertos y lavado de activos
Una nueva investigación judicial pone bajo la lupa a actores vinculados con Terminal Puerto Rosario. El dato no permite afirmar que el puerto haya sido utilizado para exportar cocaína, pero sí abre una línea que merece ser seguida: la relación entre narcotráfico, lavado de activos e infraestructura estratégica de la Hidrovía Paraguay–Paraná.
La Hidrovía no es solamente una vía por la que circulan barcazas, granos y mercancías.
Es también una infraestructura estratégica sobre la que se proyectan las organizaciones criminales que buscan mover drogas, dinero y mercancías ilícitas aprovechando la enorme dimensión del comercio internacional.
En las últimas semanas apareció una nueva pieza que merece atención.
La investigación sobre Terminal Puerto Rosario
En septiembre de 2026 tomó estado público una investigación de la Justicia Federal de Rosario que alcanza a exdirectivos y personas vinculadas con Terminal Puerto Rosario (TPR).
La pesquisa analiza presuntas maniobras de lavado de activos y posibles vinculaciones con estructuras relacionadas con el narcotráfico.
El dato es relevante por el lugar que ocupa Rosario dentro de la Hidrovía.
TPR se encuentra sobre uno de los corredores portuarios más importantes del sistema Paraná–Paraguay. Desde allí se articula una gigantesca circulación de mercaderías hacia los puertos del Río de la Plata y, finalmente, hacia los mercados internacionales.
Pero hay que poner un límite muy claro a lo que hoy puede afirmarse.
La existencia de esta investigación no demuestra que Terminal Puerto Rosario haya sido utilizada para sacar cocaína al exterior.
Tampoco permite afirmar que sus trabajadores, directivos o empresas vinculadas hayan formado parte de una organización dedicada al tráfico internacional de estupefacientes.
Eso deberá determinarlo la Justicia.
Lo que sí existe es una investigación federal que pone bajo análisis relaciones patrimoniales, societarias y financieras vinculadas a actores relacionados con una infraestructura portuaria estratégica.
Y esa circunstancia, por sí misma, merece ser investigada.
El puerto como infraestructura criminal potencial
Para comprender la importancia geopolítica de estos expedientes hay que cambiar la mirada.
El narcotráfico internacional no consiste solamente en transportar droga de un punto a otro.
Necesita logística, dinero, empresas, documentación, vehículos, depósitos, embarcaciones, contactos y acceso a nodos del comercio internacional.
Por eso los grandes puertos y corredores comerciales pueden convertirse en espacios de oportunidad para las organizaciones criminales.
La pregunta no es solamente:
¿Dónde está la droga?
También hay que preguntar:
¿Quién mueve el dinero?
¿Qué empresas aparecen alrededor de esas operaciones?
¿Qué infraestructura utilizan?
¿Quién controla los accesos y la logística?
¿Qué rutas internacionales se encuentran detrás de los cargamentos?
Es precisamente en esa zona donde el narcotráfico empieza a cruzarse con la geopolítica criminal.
El antecedente de los 499 kilos en San Nicolás
Esta nueva investigación aparece además en un contexto que ya presenta otros casos de enorme importancia sobre el Paraná.
El 8 de agosto de 2026, Prefectura Naval Argentina secuestró 499 kilos de cocaína a la altura de San Nicolás.
La investigación judicial sostiene que una organización pretendía utilizar una embarcación menor para aproximarse a buques de mayor porte y contaminar una embarcación mercante con la droga, permitiendo posteriormente su salida hacia el circuito internacional.
La Justicia Federal formalizó la investigación y dictó prisión preventiva por 180 días para cinco imputados.
Aquí existe una diferencia sustancial respecto de la investigación sobre TPR.
En San Nicolás hay una hipótesis fiscal concreta sobre una modalidad de exportación internacional mediante contaminación de buques.
En Rosario, en cambio, lo que existe hasta ahora es una investigación sobre presunto lavado y posibles vínculos con estructuras criminales.
No deben confundirse ambos expedientes.
Pero sí deben ser observados conjuntamente dentro de una investigación más amplia sobre la seguridad y vulnerabilidad criminal de la Hidrovía.
Del Paraná a las fronteras internacionales
La dimensión territorial tampoco puede ser ignorada.
En septiembre se registraron nuevos procedimientos sobre el río Paraná y la frontera argentino-paraguaya.
En Puerto Rico, Misiones, Gendarmería incautó más de 235 kilos de marihuana, mientras que otros procedimientos de Prefectura permitieron secuestrar más de 400 kilos de marihuana en la zona de Puerto Iguazú y Candelaria.
En estos casos aparece nuevamente la frontera fluvial con Paraguay como parte del circuito investigado.
Esto no significa que todos estos procedimientos formen parte de una misma organización.
No hay evidencia suficiente para afirmarlo.
Pero sí permiten observar una constante:
Paraguay → río Paraná → territorio argentino → infraestructura logística → mercados internos o circuitos de exportación.
Cuando esa ruta se combina con puertos de gran escala y comercio internacional, el problema adquiere otra dimensión.
Una Hidrovía que conecta mercados
La Hidrovía Paraguay–Paraná conecta el corazón productivo de Sudamérica con el sistema portuario del Río de la Plata y con las rutas marítimas internacionales.
Por allí circulan enormes volúmenes de productos legales.
Precisamente por eso, las organizaciones criminales tienen incentivos para intentar aprovechar esa infraestructura.
La contaminación de contenedores o buques, el uso de embarcaciones menores, el ocultamiento de estupefacientes en cargas legales y el lavado de dinero mediante estructuras empresariales son modalidades que deben estudiarse como partes potenciales de un mismo ecosistema criminal.
Pero una investigación seria exige no adelantarse a la prueba.
Por ahora podemos afirmar:
-
existen operaciones de narcotráfico documentadas sobre el Paraná;
-
existen investigaciones judiciales que analizan mecanismos de exportación internacional de cocaína;
-
existen investigaciones sobre lavado de activos que alcanzan a personas vinculadas con infraestructura portuaria estratégica;
-
existe un flujo documentado de drogas a través de la frontera fluvial con Paraguay;
-
y existen conexiones comerciales que permiten que la producción o el tránsito regional puedan proyectarse hacia mercados internacionales.
Lo que todavía debe establecerse caso por caso es cómo se conectan esas estructuras.
La pregunta que queda abierta
La cuestión central no es acusar a un puerto, una empresa o una persona sin pruebas.
La cuestión es determinar cómo las organizaciones criminales penetran —o intentan penetrar— en las infraestructuras estratégicas del comercio internacional.
La investigación sobre Rosario puede aportar información decisiva si logra reconstruir los circuitos financieros, societarios y logísticos que aparecen detrás de los investigados.
El expediente de San Nicolás puede aportar otra pieza si logra determinar quiénes eran los destinatarios finales de los 499 kilos de cocaína y qué buque debía ser contaminado.
Y las investigaciones de la frontera paraguaya pueden ayudar a reconstruir el origen y las rutas de las cargas que ingresan clandestinamente al territorio argentino.
Son investigaciones diferentes.
Pero todas se desarrollan alrededor de un mismo espacio estratégico:
la Hidrovía Paraguay–Paraná.
Por eso, desde Geopolítica del Crimen Organizado, vamos a seguir estas causas como investigaciones abiertas.
No para convertir sospechas en certezas.
Sino para reconstruir, documento por documento, la geografía del poder criminal que se mueve alrededor de una de las principales arterias comerciales de Sudamérica.
Porque para entender el narcotráfico internacional no alcanza con seguir la ruta de la droga.
También hay que seguir la ruta del dinero, de las empresas, de los puertos y de la infraestructura.